Somos instantes


Si acaso dormimos, somos somnolientos,
Y si despertamos, estamos en sus manos.
Si llegamos a las lágrimas, somos su nube llena de gotas de lluvia.
Y si reímos, somos su relámpago en ese momento.
Y si nos enojamos y peleamos, es por el reflejo de su ira.
Si alcanzamos la paz y el perdón, somos el reflejo de su Amor.
¿Quiénes somos en este mundo tan complejo?
RUMI

No me cabe duda que hay movimientos profundos en la sociedad cuando de un día para otro se cambian las dinámicas del mercado y se crean redes de pánico con el firme propósito de mantener a la población controlada e inducir al miedo.

El miedo es el sentimiento contrario al amor. Cuando una sociedad está envuelta en el miedo y la desconfianza los oportunistas financieros entran a hacer sus grandes negocios: vacunas, máscaras, compra-venta de acciones, entre otros.

Yo tengo dos cosas claras en mi vida: la primera es que me voy a morir y la segunda es que hasta que eso ocurra voy a hacer lo posible para mantener mis ondas vibracionales altas. Si me muero mañana prefiero que ocurra siendo feliz en lugar de haber vivido todas las crisis emocionales, miedos y contraindicaciones de medio mundo.

Les comparto este poema traducido por Borges:

Instantes

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,

en la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido,

de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos,

haría más viajes,

contemplaría más atardeceres,

subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,

comería más helados y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios.

 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata

y prolíficamente cada minuto de mi vida;

claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría

de tener solamente buenos momentos.

 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,

sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

 

Yo era uno de esos que nunca

iban a ninguna parte sin un termómetro,

una bolsa de agua caliente,

un paraguas y un paracaídas;

si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

 

Si pudiera volver a vivir

comenzaría a andar descalzo a principios

de la primavera

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita,

contemplaría más amaneceres,

y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez vida por delante.

 

Pero ya ven, tengo 85 años...

y sé que me estoy muriendo.

Las olas de miedo difundidas recientemente en el mundo solo nos sirven para saber que somos lo suficientemente humanos para seguir adelante con nuestros sueños.

¡Feliz día!

Felipe Velásquez

Arquitecto

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